sábado, 18 de mayo de 2013

Capítulo 60.

Son las ocho de la mañana. Flo y yo ya estamos despiertos, pero Dani todavía no quiere levantarse, sigue medio dormido en la cama. Voy a mi habitación y llamo para que me abra María, no quiero volver a encontrarme lo de ayer. Cuando abre la puerta veo que únicamente lleva puesta una camisa que le queda muy larga, una camisa que reconozco enseguida, ya que la llevé puesta varias veces hace tiempo. La favorita de David. Les doy a ambos los buenos días, entro a recoger las cosas y me cambio en el baño. Paso dentro de esa habitación unos veinte minutos entre excusas y explicaciones innecesarias. Cuando porfin acabo y sin pensármelo dos veces vuelvo a la que ha sido mi habitación estos días.

-Han dormido juntos.- Les cuento pensativa a los chicos mientras Dani se cambia.- Pobre Moni...
-Annita, deja de darle vueltas al tema, ni siquiera sabes exactamente qué pasó.
-Pero conozco a David... Y después de lo que me hizo...
-Cuqui, relájate.- Dice Dani ya cambiado acompañando sus palabras con un beso.- ¿Bajamos?
-Sí, pero antes quiero recordaros una cosa. Por mí sabéis que no hay problemas en vuestra relación ¿Verdad?- Asentimos.- Pero si se enterara alguien más... Os pedirían que dejaráis cualquier relación que no sea de amistad que tengáis. Yo de verdad os digo que no quiero que pase eso, pero tampoco voy a dejar que os vayáis del programa.

Salimos de la habitación después de esas palabras y bajamos a desayunar algo a la cafetería del hotel, lo preferimos al buffet. Desde la mesa vemos a varios fans en la puerta intentando entrar. Las paredes de esta parte están hechas de cristal. Desde fuera no se ve nada, pero desde dentro lo ves todo. Es un grupo pequeño de adolescentes, de unos trece o catorce años. Me fijo en uno, alto, rubio y muy guapo, parece que está contándoles chistes al resto. Decidimos salir, después de tomarnos lo que habíamos pedido, para conocer a estos fans. Nos hacemos unas cuantas fotos y descubro varias cosas como que el chico rubio, que se llama David, quiere ser cómico de mayor. Me quedo con otros nombres más como Rubén, Omara, Benito... Muy simpáticos todos, por lo visto, aquí también es fiesta y no tienen clase.

Antes de las diez y media ya lo tenemos todo preparado y vamos sentándonos en el autobús. Flo, evitando que me siente con Dani, se sienta a mi lado delante del todo, mientras Dani va detrás con Legi. Cojo el móvil y me vicio al Angry Birds la mitad del camino. Tengo la cabeza apoyada en la ventana y las piernas encima de las de Flo, pero pronto me canso de esa posición y decido cambiarle el sitio. Él se apoya en la ventana y yo me apoyo en él. Así conseguimos dormir.

Me despierto en la segunda parada que hacemos por el camino, ya han bajado todos, solo quedamos Flo, Romina y yo. 
- Cuqui, tengo que hablar contigo.- Romina me sorprende con estas palabras.- Creo que tengo alguna oportunidad con Dani, llevamos todo el viaje tonteando.- Lo que me dice me causa tanta rabia como gracia. Intento no mirarla a la cara para que no vea las ganas que tengo de reírme.
-Emm... Romi.- Deseo decirle que Dani está conmigo, solo conmigo, pero sé que no puedo.- ¿Estás segura de eso?
-Claro que sí ¿No te has fijado?
-No, no. Que va.- Sí, me he fijado, claro que me he fijado.

Bajo definitivamente del autobús sin escuchar una palabra más de la boca de Romina. Dani está con el resto del equipo haciendo tonterías, así que les dejo y me voy a buscar un café. Espero entretenida con el móvil a que salga el café al lado de la máquina cuando alguien interrumpe mis pensamientos.
-Hola cuqui.- Oigo que me dice Dani. Se acerca a mí y me da un beso en el cuello.
-Dani, que nos van a ver.-Río y consigo que se separe.-¿Sabes que me ha dicho Romina?
-No.- Niega desconcertado con la cabeza.- ¿Qué?
-Que cree que te gusta.- Empiezo a reír pero paro cuando veo que él se queda callado.-¿Qué pasa?
-Si que me gusta...- No puedo creerme lo que me ha dicho. Otra vez no por favor.- Me gusta que haga reír así a mi rubia.- Soy incapaz de evitar otra carcajada, pero esta vez su risa me acompaña. 
-Imbécil... ¡Me has asustado!.- Me pierdo en sus ojos, como anoche, pero esta vez sí que me salen las palabras.- Te quiero.

Sonrío, cojo el café y vuelvo a mi sitio del autobús a tomármelo. No dejo de sonreír, ni de pensar en él, soy muy feliz.