Entramos en el bar y nos sentamos, Dani en frente mía, y Romina a su lado, como no. Pedimos la comida, Dani pide una ración de croquetas para los dos ya que sabe que a mi me encantan, y Romina, intentando sorprender a Dani, pide una tapa de sardinas, cosa que a Dani, no le va mucho.
En medio del picoteo, él empieza a jugar con mis piernas, como hacía mientras cenábamos juntos el día que dejamos de ser amigos, mientras Romina juega con sus manos las cuales él intenta apartar todo el rato.
-Romina, para ya que nos están mirando raro esos chavales de ahí.- Dice Dani ya cabreado por la situación. Ella para de tocarle las manos mientras a mi se me escapa una sonrisa que nadie consigue ver.
-Esos estaban de público en el hormiguero.- Afirmo yo al verle la cara a uno de ellos.
-Pero, ¿Que más da que nos miren? Si no estamos haciendo nada, solo estamos cenando.
-Es que parece que estáis saliendo Romi, y eso, tal y como puede dar buena publicidad, también puede ser mala.
-Bueno vale, puede que tengas razón Anna.- Contesta ella cogiendo la última sardina que quedaba. Menos mal que no ha visto lo que Dani estaba haciendo debajo de la mesa por que como vea que él no para de jugar con mis piernas, posiblemente se enfadará y seguirá jugando con sus manos.
Ya cuando nos vamos a ir, nada más pagarle al camarero, los chicos que nos estaban mirando se acercan a nosotros y nos piden unos autógrafos y unas fotos. Después de eso, yo me voy al hotel, mañana firmaré la venta del piso y quiero estar descansada. Me acompañan hasta el hotel y se van Dani y Romina dando un paseo hasta la casa de Romina, que esta cerca del hotel, y luego Dani se va a su casa, la cual está cerca del piso que me compraré mañana.
Llego a la habitación, me pongo el pijama, y me duermo viendo la televisión. Cuando me despierto, son las ocho de la mañana, y la televisión sigue puesta.
Me levanto de la cama a los cinco minutos, estoy agotada, no tengo ganas ni de levantarme, pero hay que hacerlo. Me ducho y me visto antes de bajar a desayunar. Me pongo unos pantalones marrones y una camisa blanca. Acabo de desayunar y me dirijo hacia el edificio donde he quedado con el dueño del piso.
Firmamos, y ¡Ya está! definitivamente soy la dueña del piso. Nada más firmar me decido a ir a decírselo a Juange, que vive en frente de mi piso... Que bien suena ¿no? Mi nuevo piso... bueno sigamos. Voy a llamar a la puerta de Juange cuando me llaman al móvil, es Dani, lo cojo.
-¡Hola!
-¡Hola cuqui! ¿Como estás?
-Muy bien, acabo de comprar el piso que te dije, ¿Y tú, Dani?
-Pues con un poco de resaca, ayer después de dejarte en el hotel, Romi y yo nos fuimos a tomar unas copas.
-Es que beber tanto no es bueno...- Digo riéndome después de decirlo.
-Claro, como la abuela no bebe nunca...-
-¡Si que bebo!.- Digo con voz de niña pequeña.
-Bueno, lo que tu digas, no me gusta discutir...- se empieza a reír y sigue.- ¿Entonces has comprado el piso?
-Sí, ahora mismo.
-Pues nos vemos en quince minutos en tu hotel y te ayudo a llevar la maleta.
-Vale cari, nos vemos.- Digo y cuelgo. Que simpático que está Dani, se nota que quiere que seamos amigos como nunca.
Voy al hotel y empiezo a recoger las cosas antes de que llegue él. Queda poco por recoger cuando entra y me ayuda a acabar de recoger las cosas del baño que quedan.
-Gracias por ayudarme, Dani.- Digo sonriendo y mirándole a los ojos.
-De nada cuqui, para eso están los amigos, ¿No?.- El también me sonrie.- Quiero ser tu mejor amigo, quiero recuperar todo el tiempo que perdimos peleándonos, quiero que seamos como el primer día Annita, los mejores amigos del mundo...- Me ha dejado callada con esto, que bonito eso que me ha dicho, yo también quiero ser su amiga, no quiero que nada nos separe.
-Yo también quiero todo eso, fue una tontería pelearnos.- Sonrío.
-Lo se.. ¿Tonterías? Siiii... ¡Pero las justas!.
siguiente¡¡¡¡¡ plis¡¡¡
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