viernes, 27 de julio de 2012

CAPÍTULO 30: ¿Tenía que estar él?

Las diez, estoy llegando ya a casa de Amanda, llamo al timbre y abren Marina y Amanda. Se quedan un instante mirándome fijamente, calladas hasta que por fin hablan.
-Annita.- Dice Amanda abrazándome.-¡Qué sorpresa!
-Me alegro de veros chicas.- Abrazo también a Marina.
-Te echábamos de menos.
-Y yo a vosotras... ¿Novedades?- Pregunto mientras entro, dejo mis cosas en la entrada y vamos al sofá.
-La verdad es que no, un mes sin verte y no ha pasado nada interesante.-Reímos.- ¿Y tú qué? ¿Cómo llevas lo de Dani?
-Buf... tengo muchísimas cosas que contaros... ahora cuando vengan Lucía y Jessica os cuento.
Esperamos un rato, primero viene Lucía, y justo después Jessica.
-Bueno Annita, ¿Qué era eso tan importante que tenías que contarnos?
-Es sobre Dani...
-¿Qué ha pasado?- Pregunta Jessi.
-Pues... seguimos enfadados, ahora él está más enfadado conmigo... pero el caso es que me he dado cuenta de que siento algo más que amistad por él.- Se quedan alucinando, me dan unos consejos para olvidarme de él, entre ellos que salga con otro, entonces les cuento lo de David, y que desde eso está más cabreado conmigo de lo normal, y más distante. Pasamos una noche fantástica, vamos a una discoteca, lo pasamos en grande, como siempre. Me encanta salir por ahí con ellas, siempre nos divertimos mucho y me dan muy buenos consejos. Son las mejores, ellas siempre hacen que me olvide de todo y de todos, no se que haría sin ellas. 

Llego a casa a las cinco... Buuff…..¡Qué sueño!… ¡Estoy tan dormida que casi no abro ni la puerta! ¡Ni me tengo en pie! Me voy lo más rápido que puedo hacia mi habitación, me pongo el pijama y sin darme cuenta nada más me tumbo en la cama me quedo dormida. 
Por la mañana me despierta el teléfono. Es mi madre, me está llamando, miro el reloj y... ¡Mierda! son las tres y había quedado para comer con la familia hace una hora ¡Me caerá una buena bronca!
-¿Annita?¿Estás bien? ¡Llevo llamándote desde las dos y media! ¿Te ha pasado algo?
-¡No te preocupes mamá no me ha pasado nada¡ ¡Perdón! Salí ayer y llegué a las cinco... me he quedado dormida, lo siento.
-Pues levanta, que ya es hora, estamos todos esperándote.
-Me ducho, me preparo rápido y voy hacia allí. ¡Ahora os veo! Lo siento mucho.- Cuelgo y voy corriendo a prepararme. Cuando llego a casa de mis padres veo muchos coches: están los de mis padres, mi hermana, algunos de mis tíos y... ¿Miki? No puede ser ese su coche... ¡Mis padres nunca le invitarían! o eso pensaba... Entro y los veo a todos allí, a parte de saludarme y abrazarme también me echan alguna que otra bronca, sobre todo mis padres, pero cuando me doy cuenta... ¡Allí está! ¿Qué hace aquí? ¡Si ya no estamos juntos! Aunque bueno... eso mis padres no lo saben...
-¿Miki?
-¡Hola cariño!.-Me abraza.
-¿Podemos hablar?- Le digo y me dirijo hacia la terraza con la intención de que él también venga.

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