domingo, 23 de septiembre de 2012

CAPÍTULO 42: Ni una.


-¡Otra vez! ¿No se cansa nunca?
-Tengo que cogerlo, ya es la quinta vez que me llama, estarán preocupados.
-Anna no puedes cogerlo, ¿Vas a ir como si nada? Sabiendo todo esto no, y tampoco puedes decirle que ya lo sabes todo y dejarle ahora mismo.
-Joder Dani, no puedo dejar que Flo me llame más, y menos  cuando hace una hora que salimos tú y yo del hospital, pensarán que tenemos algo, y no me hace gracia.
-¿Tan malo soy que no te hace gracia que piensen que estamos juntos?.- Ríe, sé que lo hace para animarme, para que sonría y no esté mal, pero realmente no me gustaría que pensaran que estamos juntos, me gustaría que estuviéramos juntos.- Va Annita, tienes razón, te acompañaré al hospital y diré que te ha dado un bajón y ya.
-Gracias cuqui, eres genial.- Sonreímos, su sonrisa me tranquiliza, es una sonrisa única. Nos quedamos un momento parados, mirándonos fijamente a los ojos y sonriendo.
-No hay porque darlas, no quiero que lo pases mal.- Se levanta del sofá, me coge de la mano y de camino a la puerta coge mi bolso, sus llaves y su cartera.

Ya estamos en el hospital, estoy a pocos metros de la habitación de David, las chicas me ven con los ojos llorosos, supongo que se imaginarán que lo sé todo. La única que no me mira es Moni, y tampoco me extraña, ella no tiene culpa, ella está soltera, el que tiene la culpa es él, él es el que tiene novia y el que se tiene que preocupar por no fastidiarlo todo.
-¿Qué te ha pasado Annita?.- Flo me mira preocupado, lo que yo digo, mi papá madrileño.
-Nada Flo, no es nada, no te preocupes. En serio.
-Solo se ha mareado un poco, entre el calor y los nervios es lo normal. Le he dicho que se quede en casa, pero no ha querido, se ha empeñado en venir.
-Annita era mejor que te hubieras quedado en casa. No te preocupes alguien se quedará con David.
-Puede que tengáis razón.
-Claro que sí. Dani ¿La llevas a casa?
-Sí, te acompaño y preparo algo para cenar ¿Te parece?
-Claro, muchas gracias, a los dos. En serio.- Nos despedimos de Flo y volvemos hacia el coche. Ni siquiera he hablado con David ni nada, pero es que tampoco puedo. En cuanto he visto a Moni se me han ido las ganas de estar ahí, no estoy enamorada de David, pero no es bonito que te pongan los cuernos...

Llegamos a mi casa, todo el trayecto hemos estado en silencio, sin decir ni media palabra. Miradas incómodas, silencios y gestos desagradables... En cuanto hemos entrado por la puerta Dani se ha ido directo a la nevera a ver que había para cenar, es muy atento conmigo, siempre lo ha sido, se preocupa por mí en cualquier momento, en cualquier situación, incluso estando enfadados seguía preocupándose por si me pasaba algo. Una vez preparada la cena nos sentamos en la mesa del comedor, en vez de sentarse en frente mía se sienta a mi lado.
-¿Estás mejor?-Pregunta preocupado.
-Si cuqui, ya estoy más tranquila, aunque todavía no me lo explico...
-Yo sí, si te ha hecho eso es por que no te quiere.- Se me vuelven a escapar las lágrimas, Dani se da cuenta, deja el tenedor y me gira con sus manos la cara para quedar mirándole a los ojos, esos ojos tan brillantes y bonitos. Agacho un poco la cabeza, no quiero que me vea llorar, pero él me la sube. Aparta las lágrimas de mis mejillas y mirando mis ojos sonríe y me dice.- No se merece ni una lágrima tuya. Ni una.

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