Se acerca la hora de la comida, y yo sigo en maquillaje. Hoy me han maquillado poco, los ojos con una pequeña sombra azul oscura a juego con el vestido que me pondré hoy, y unos labios de color rojo pasión. Para el pelo hoy me han hecho un peinado bastante original. El flequillo suelto y parte del resto del pelo recogido cayendo en forma de cascada. Se vence todo el peinado hacia la derecha, creando un efecto muy bonito. Como siempre, perfecta.
Voy al comedor una vez han acabado de peinarme y busco a Dani con la mirada. ¡Ahí está! ¡Localizado! Está junto a Flo, y en frente de Romina, pero a su lado izquierdo hay un asiento vacío, supongo que me estará esperando para contármelo. Cojo la comida y me siento a su lado.
-Bueno a ver. ¿Me cuentas o tengo que suplicarte más?.- Reímos.
-A lo mejor me gusta que me supliquen.- Dice con una de esas sonrisas típicas suyas.
-Pues no te pienso suplicar más, así que dímelo.- Empezó a reír por mi voz y mi cara de niña al decir esta frase.
-¡Oohh! ¡Qué la abuela se enfada!.- Ríe, pero aunque a mi me ha hecho mucha gracia, evito reírme.
-No soy una abuela.- Replico.- Pero va cuéntamelo.
-¿No decías que no ibas a suplicar más?
-Aiis Dani, cuéntamelo cari por favor.
-Vale. Pues es una chica que conocí hace algo más de un mes, en una fiesta.Estaba con Dani Rovira y con Quequé y me la presentaron. Vive en el mismo edificio que Rovi. Al principio quedábamos con otros amigos también, y no sé por qué nunca quise intentar nada más con ella, hasta que un día la llamé, y quedamos solos y poco a poco nos estamos conociendo. Me dijo que Dani y ella habían preparado todo eso para que yo sentara un poco la cabeza... aunque bueno... no sé.- Me quedo con cara de tonta mirándole. No sé que responder, no me salen las palabras, así que continúa él.- No sé ni siquiera si estamos saliendo en serio o no, pero se puede decir que llevamos una semana.
-Eso es muy bonito Dani.- Sonrío.- Me alegro mucho por ti.
-Gracias cuqui.- Eso es lo último que hablamos hasta los cinco minutos previos a la entrada para hablar de que hacer. El programa fue bien, estuvo divertido, aunque no hubo muchas salidas de guión entre Dani y yo. Habitualmente hay más, pero hoy ha estado un poco distante, y yo, cada vez tengo más cosas en la cabeza.
Poco a poco van pasando los días, poco a poco se va acercando el momento del viaje. Lo tenemos todo organizado. La fiesta será en la plaza mayor, un recinto que según nos han dicho es bastante grande. El hotel es de cuatro estrellas, bastante bueno según me han dicho. Yo iré en la habitación con María. Dani con Flo. Aunque sé que estas parejas no durarán mucho, en cuanto tengamos la oportunidad, Dani, Flo y yo nos iremos a tomar algo, a cenar, de fiesta incluso, pero siempre juntos. Tengo muchas ganas de ir y de poder despejarme. Pasármelo bien en otro sitio, pasear, disfrutar...
Nos vamos mañana, viernes, después del programa, tenemos el autobús alquilado, y todo preparado... ¡Espera! ¡Las maletas! Tengo que limpiar la casa y hacer las maletas. Ya son más de las ocho, espero que me de tiempo a todo. Me hago la cena en un momento, ceno rápido y lo recojo todo. Limpio el salón, está todo hecho un lío. Soy demasiado desordenada, y eso es cómodo, pero luego hay que pagar las conseqüencias. Ordeno mi armario, desde la última vez que revolví en él, se ha quedado hecho un desastre, y tengo que ordenar toda la ropa para hacer las maletas, y tampoco viene mal tenerlo bien por si algún día se presentan mis padres inesperadamente. Les gusta tanto llamarme desordenada, que si pueden demostrarlo será un infierno. Una vez ya lo tengo todo ordenado me pongo con las maletas. No sé exactamente que llevar, así que cojo unas cuantas cosas. Cuatro camisetas, cinco pantalones, unas botas y... un vestido. Un vestido de color rojo, de manga larga y ceñido hasta los muslos. Es precioso, y va de maravilla con los tacones negros que sin dudar he metido también en la maleta, por si acaso hay una fiesta, o salimos por ahí de fiesta, a parte de un viaje para esta mini-fiesta de 'Tonterías las justas' también es un viaje para relajarnos, y disfrutar de este pequeño pueblo a la orilla de la playa.
Acabo de hacer las maletas y me doy una ducha para relajarme. Me ducho escuchando algo de música, y después me quedo dormida pronto. Antes de dormir dejo el móvil en la mesita con la alarma puesta pronto, a las 8, para que me de tiempo a acabar de preparar las cosas. Repaso todas las cosas por si me falta algo. Vamos de viernes a lunes, así que necesito bastante ropa, por si acaso se mancha o algo.
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