sábado, 16 de febrero de 2013

CAPÍTULO 55: Primer día.

Me despierto a las diez, Dani sigue durmiendo, aunque Flo ya está levantado y pidiendo el desayuno. Antes acercarme a Flo observo como duerme Dani. Me encanta esa cara de niño que tiene...
-¡Buenos días! ¿Cuándo te has levantado?.- Me acerco a Flo y le doy un abrazo acompañado de un beso en la mejilla.
-Buenos días. Hace ya un rato, que tenia hambre. –Reimos los dos. 
-¡Sshh! ¡Qué vamos a despertar a Dani!
-Ya es hora, ¿no crees?
-Sí, la verdad es que sí.- Seguimos riendo a pesar de todo.- Voy a cambiarme, en cinco minutos vengo.- Voy a mi habitación, me tengo que quitar la ropa de Dani con la que he dormido. Llamo a la puerta y me abre María.
-¿Donde estabas, Anna?
-Es que llegamos tarde anoche y me he quedado con Flo y con Dani en su habitación. Me cambio y me voy a desayunar con ellos.
-Últimamente estás con ellos mucho ¿no?
-Sí.- Grito desde el baño mientras me cambio.- Somos como una familia, la verdad. Bueno me voy, te veo luego.- Salgo del baño ya cambiada y me voy a la habitación de Flo y Dani.
Cuando entro Dani ya está despierto y toda la comida está en la mesa. Desayunamos los tres juntos, y lo pasamos genial. Éste está siendo un viaje increible. Por la mañana quedamos todos los del equipo para hablar sobre lo que vamos a hacer en la fiesta. Para comer quedamos todos en el comedor del hotel en el que estamos instalados, y después empezamos a prepararnos para la fiesta. A las seis empieza la fiesta, todavía estamos preparándonos, queda media hora para que empiece, aunque Valdi acaba de subir para pinchar un poco de música. Estoy nerviosa, parece que hay mucha gente, también veo a las 3 chicas de ayer que nos pidieron autógrafos. ¡Estaban en la primera fila gritando como locas! Parecen majas. Las típicas amigas de toda la vida que pasan las tardes juntas divirtiéndose. 
La fiesta es todo un éxito, la gente acaba muy contenta, y nosotros lo pasamos genial ahí arriba. Disfrutamos más que en un programa normal. Cantamos, gritamos, reímos y hacemos reír a los demás. Durante la fiesta, Dani se acercó a mí, y me dijo algo al oído: 'Lo siento pequeña.' No lo entendí muy bien, pero no le di importancia.
Después de la fiesta en la plaza mayor nos dirigimos hacia una plaza pequeña y escondida entre muchas casas y árboles. Nos sentamos ahí unos cuantos: Maria, Romina, Dani, David y Mónica. Al cabo de un tiempo decido alejarme por un tiempo de ese grupo de gente que no hace más que hablar de sus batallitas para relajarme un rato. Bajando las escaleras veo un círculo de piedra precioso, a la izquierda hay más escaleras, a la derecha unos árboles. Desde aquí se ve el mar, el mar solitario. Me tumbo en el círculo de piedra, desde aquí se ve todo: el mar, el puerto, el peñón... Cierro los ojos y escucho el canto de los pájaros, el sonido de las olas chocando contra las rocas... Hace aire, pero llevo una chaqueta bastante caliente y no lo noto. En pleno marzo es lo normal supongo. Escucho que unos pasos se acercan a mí. Esto es tan relajante que ni abro los ojos, me quedo tumbada con los ojos cerrados en este círculo de piedra. No necesito mirar para saber quien es, ese olor... ese olor inconfundible... Dani. Cada vez está más cerca, lo noto a mí lado, noto su respiración cada vez más cerca de mi cara, de mi boca... abro los ojos, lo primero que veo es su sonrisa. Sin darme cuenta nuestros labios se vuelven a unir, por poco tiempo, pero se unen en un tierno, dulce y cariñoso beso. Me siento en el círculo mientras las manos de Dani recoren mi espalda y mi trasero. Se separa de mi para setarse debajo del árbol y me coloca a mi encima. 'Te quiero' escucho acompañado de una sonrisa antes de que nuestros labios se vuelvan a unir. Me va dejando tiernos besos en el cuello, en el pecho... por todas partes. 
-Te quiero pequeña. No dejaré que nadie nos separe nunca.- Estas palabras de Dani llegan lo más dentro de mi corazón posible.
-Te quiero demasiado, eres lo más importante de mi vida. No quiero perderte, Dani.- Nuestros labios se vuelven a unir, nuestras bocas se entreabren, las lenguas se entrelazan mientras sus manos se cuelan por dentro de mi camiseta, y las mías van desabrochando poco a poco su cinturón. Él me sigue en esta locura, y escondiéndonos detrás del árbol poco a poco, entre besos y caricias, me hace disfrutar, me hace sentir que estoy en el cielo, me hace estar en una nube. Aquí, en este pequeño pueblo, mientras podemos ver el mar por un agujero y la montaña a través de los árboles, el hombre del que estoy completamente enamorada, me hace sentir que no le puedo querer más, me hace sentir la mujer más feliz del mundo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario