martes, 26 de febrero de 2013

Capítulo 57: Peñón de Ifach.

Hoy haremos una excursión al Peñón de Ifach. Un paraíso natural precioso la verdad, pero yo así, a simple vista, lo veo demasiado camino para subir... Aunque bueno, si va tanta gente será por que no cuesta mucho... Tenemos al autobús listo esperando en la puerta del hotel, y estamos todos equipados con botellas de agua, cámaras y móviles, no queremos que nadie se pierda.
Todo ésto es muy extraño, Moni y David no se sientan juntos, cuando llevan sin separarse meses. Tienen una cara de perros... debe de haberles pasado algo... Pero eso sí, Romi no cambia... Todo el rato junto a Dani, intentando ligar con él, por muchas largas que éste le de.
-Tranquilízate Annita.- Dice Flo una de las tantas veces en las que yo me giro antes de llegar y veo el panorama. Romina apoyada en Dani, y él sin saber que hacer...
-¡No puedo Flo! ¿Tu la estás viendo? Le falta besarle...- Ésto lo digo en voz baja, por muchas ganas que tenga de gritar en estos momentos. La imagen de ver a Romi besando a Dani pasa por mi cabeza como una auténtica pesadilla. No podría ver eso...- Eso sí, antes de que lo haga le arranco los pelos.- Flo echa una pequeña carcajada que se silencia automáticamente al ver que yo no lo decía en broma.
-Vamos peque, tú nunca has sido celosa.
-Ya lo sé Flo, pero es que ahora no soporto ver ésto... Sé que Dani no es así, pero Romi...
-Déjalos. ¡Mira! ¡Ya hemos llegado!.- En esos momentos echo una mirada por la ventana y observo el gran peñón que hay a la derecha. Es enorme, y se le ve bastante verde, mucha naturaleza... Veo gaviotas volando al rededor... Esto es precioso.
Al bajar del autobús respiro aire puro. Aquí se esta genial, hay muchísima naturaleza, a la derecha se ve todo el mar, el puerto, un montón de barcos de vela, yates y demás tipos de barcos: pesqueros, turísticos, etc. A la izquierda hay una inmensa roca, el peñon, con muchas gaviotas sobrevolándolo, muchos árboles adornándolo, y sin gente en él... Es fantástico.
Subimos un poco por el camino señalizado, hasta llegar a una casa dónde nos reciben con una sonrisa. Nos separan en tres grupos diferentes: Los que no tienen ganas de subir, se quedan viendo las especies protegidas de plantas y de animales, y los que prefieren ir a ver el puerto se bajan con uno de los guías. El resto, Flo, Dani, María, Valdi y yo nos quedamos con un tercer guía para que nos conduzca hasta la cueva para poder ver bien el paisaje.
Una vez arriba, a punto de entrar a la cueva que separa el camino de grava del camino rocoso y peligroso que por supuesto no pasaremos, nuestro guía, Alberto, nos deja darnos una vuelta alrededor para observar mejor la naturaleza. Yo me acerco un poco al borde rocoso del camino en el que nos encontramos. Los demás se alejan un poco hacia el lado contrario, aunque no todos. De pronto, noto como unas manos me rrecorren la cintura y se cuelan en los bolsillos de mi chaqueta para unirse a las mías.
-Daniel, que no se puede enterar nadie ¿recuerdas?
-Lo sé pequeña, pero aún así no puedo resistirme. Ésto es tan bonito...
-Ya lo sé.- Me separo de él y disimulo un poco.- Me encantaría que estuviéramos tu y yo solos, sin nadie más, sin problemas.
-No tiene por que haberlos, nadie nos va a impedir que estemos juntos.- Le miro a los ojos y no puedo evitar sonreir.
-Vamos anda, que empezarán a sospechar.- Vuelvo yo primero donde está esperando el guía, todavía no han vuelto los demás, pero no tardarán. Al poco viene Dani desde otro sitio distinto, para disimular un poco. En cuanto llegan los demás, entramos a la cueva. Es muy resvaladiza, tienes que subir cogiendo la cuerda que hay a cada extremo de ésta para no caerte. En cuando salimos, vemos todo el mar, un par de barcos, y muchos animales. Que paisaje más bonito... Volvemos a pasar por la cueva dirección a la casa anterior donde tienen que estar esperando el resto de los grupos.
Nada más bajar, vamos hacia un restaurante que hay ahí al lado. En el techo hay vigas de madera, y todo el suelo es de madera. Es un restaurante pequeñito y muy acojedor, me recuerda a mi casita de mollet... Nos separan en varias mesas, en la mía hay solo cuatro sillas, las cuales ocupan a mi lado: Flo, Dani y ¿cómo no? Romina... ¿Adivináis donde se sienta? Al lado de Dani, que raro ¿verdad? Yo estoy en frente de Dani a la derecha de Flo. No soporto volver a ver a Dani y a Romi así... Lo único que me consuela es cuando Dani se entretiene jugando con pies. 
Nosotros pedimos un Arroz a banda para cuatro, está riquísimo. Los demás no sé muy bien lo que piden, en lo único en lo que me fijo es en que David y Moni están en mesas separadas. No le doy mucha importancia por que tampoco quiero saber que hace cada cual con su vida, aunque lo cierto es que ésto es bastante raro.
Cuando acabamos de comer algunos vuelven al hotel, pero yo prefiero ir dando un paseo. Tampoco está tan lejos, y así puedo aprovechar para estar con Flo y con Dani.

No hay comentarios:

Publicar un comentario