jueves, 11 de octubre de 2012

CALPÍTULO 50: Es ella, la mujer perfecta.

(Narra Dani)
Llega el momento, ella está preciosa, y yo me he puesto lo más guapo que he podido.
-¡Pero si Dani se caga!¡Mírale! Ahora está nervioso el pobre... que le tiemblan las piernas.- No es mentira, estoy de los nervios, ni siquiera me atrevo a acercarme. Anna siempre con la misma gracia para decir las cosas... me encanta... es perfecta. Debo reconocer que desde aquel momento en ENSLN en el que la vi aparecer por el pasillos no pude olvidar esos brillantes ojos, esa sonrisa cariñosa que expresa confianza, esas miradas y esa naturalidad que me encantan de ella. El momento de volver a unir nuestros labios se acerca. Desde el pequeño accidente cuando por pura cabezonería y puro egoísmo desaproveché la oportunidad de estar con ella siempre, no he podido olvidar lo que era sentir sus labios pegados a los míos. Lo he intentado, pero no quiero estropear nuestra amistad, por que sé que ella solo me quiere como un amigo, y yo sé que, aunque sea yo quien lo diga, para ella no soy más que su hermano. 
Nos acercamos, la miro a los ojos, los labios, de nuevo los ojos. Todo esto pasa en dos segundos, en vez de besarnos, reímos. Volvemos a acercarnos, esta vez lleva ella la iniciativa. Lo pone en el guión, Anna nunca se salta nada del guión. Me gustaría pensar que ella siente lo mismo que yo, pero sé que no es así, sé que eso solo sería hacerme ilusiones. Llega el momento. Nuestros labios se unen, se juntan en un tierno, dulce y cariñoso beso, un beso que me hace sentirme bien, que me hace sonreír... Un beso que a penas dura dos segundos, pero esos dos segundos junto a ella para mí es mucho más. Poder unir nuestros labios me hace querer que no nos separemos nunca, que estemos toda la vida juntos. Me hace creer que nada ni nadie nos podrá separar nunca, que estaré toda la vida junto a ella, pero eso, por desgracia, no es posible...

Respiro, respiro hondo, abro la puerta y con cuidado de no hacer ruido entro. Está cambiándose. Mierda Dani, ¿no podías entrar en otro momento? Ella es perfecta, ni se enfada, no me grita, no pone mala cara, solo se ríe. Es la mujer de mi vida... Es diferente a las demás. Por ejemplo, Romina me persigue siempre, a todas horas, otras chicas solo quieren ser las mejores en todos y no aceptan sus defectos, en cambio ella los acepta y se ríe con ellos, con las bromas de los demás. Le pido que salga a hablar con Romina, que le diga que no estoy, que me haga ese favor. Sale de su camerino con una sonrisa y me hace ese favor.Mientras tanto yo miro un poco a mi alrededor. Zapatos, vestidos, peluches, carteles... De todo. Veo su móvil, en la mesa. No sé por que, y sé que está mal, pero lo miro. Tiene una foto nuestra como fondo de pantalla, la misma que tengo yo. Aquella de la sesión fotográfica en la que sale cogiendo mi lengua y riendo. Tengo unos recuerdos buenísimos de ese día. Por la mañana hicimos la foto y la entrevista, fue una mañana perfecta, reímos, cantamos, bailamos, de todo... Fuimos a comer a su restaurante favorito. Un italiano precioso que hay cerca del retiro. La tarde también la pasamos juntos, dimos una vuelta mirando tiendas, por las calles, por el retiro... Y la noche... la noche la pasamos con Flo. Los tres somos como una familia. Una familia unida a la que nadie podrá separar. Mirando esta foto se me crea una sonrisa de tonto en la cara. Disimulo cuando entra Anna y aprovecho para quedar con ella esta noche. Le doy las gracias mil veces y me dirigo hacia casa. Lo preparo todo para la cena de esta noche los tres juntos, y me preparo yo también. 
-Chicos, por que os conozco bien, que si no diría que entre vosotros pasa algo.- Dice Flo en un momento determinado de la cena, después de ver tanta compicidad supongo que es normal. Los dos reímos al escuchar eso.
-Bueno Flo, la próxima tontería que pienses te la callas.- Reímos.- ¿Os parece si vamos a una discoteca que hay aquí al lado?
-Uff... Dani sabes que yo no soy de discotecas.- Se queja Annita.
-Vamos abuelos, un día no os hará daño, ¿no?.- Después de mucho insistir consigo convencerlos. Vamos a la discoteca, baílamos, me pego bastante a Anna, y finjo estar borracho aunque en realidad tampoco he bebido tanto. Flo se va, su hijo se ha puesto malo, así que yo aprovecho que estoy solo con Anna para acercarme más a ella.
Vamos Dani, llegó el momento. Tengo que unir nuestros labios y decirle de una vez por todas lo que siento por ella. Me acerco, la miro a los ojos, son preciosos, brillantes. Me acerco, me acerco hasta que uno nuestros labios. Poco a poco entreabro mi boca y cuelo mi lengua en la suya. Ella me sigue el juego y ahí en la pista de baile nuestras lenguas se entrelazan. Mis manos rodean su cintura y las suyas mi cuello. Se separa de mí.
-Bueno Dani. Yo me voy ¿Vale?
-No por favor, quédate.- No quiero que se vaya, no quiero separarme de ella nunca.
-Lo siento cuqui, nos vemos mañana.- Entonces se va. Ni una sonrisa, ni un beso, nada. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario