miércoles, 3 de octubre de 2012

CAPÍTULO 46: ¡Feliz cumpleaños!


Las doce menos un minuto. Ya está todo planeado. Sigo despierta, una cosa raro en mí, pero merece la pena. Tengo el iPhone en la mano, el dedo encima del botón de enviar sin apretarlo, esperando a que den las doce. Las doce, por fin. Presiono el dedo contra la pantalla táctil del móvil y se envía. Mensaje enviado. Espero que lo haya leído.
"¡Cumpleaños feliz!¡Cumpleaños feliz! Te desea tu Annita ¡Cumpleaños feliz!. Muchas felicidades cari. Gracias por estar a mi lado todo este tiempo, ayudándome y haciéndome reír. Quiero que sepas que nunca me separaré de ti, pase lo que pase. Eres mucho para mí, muy importante. No se que haría sin ti. ¡Felices veintiocho años! Un abrizo. :)"


Espero que le guste. Nada más enviarlo me dirigo a la cama y dejo el teléfono en la mesita de noche. Me quedo dormida, hasta que el sonido del teléfono me despierta. Antes de leer el mensaje miro la hora, las seis y media... ¿Dani contestando a las seis y media? Que raro...
"Muchas gracias cuqui. Este mensaje hoy me ha animado un poco el día... no lo he empezado muy bien. No tienes que darme las gracias por nada. Siempre estaré ahí."
¿Como que no ha empezado muy bien el día? Tengo que hablar con él... En cuanto llegue a plató paso por su camerino. A parte de hablar sobre ese extraño mensaje, tengo que hablar también con él por lo de Romina, necesito saber que ha pasado. Aunque vaya de amiga con ella y le dijera que no me molesta, por dentro me come la rabia. 
Es pronto, así que me levanto y empiezo a preparar un poco lo que anoche no me dio tiempo a acabar. Pongo la mesa del comedor, cuatro sillas. En realidad me gustaría poner tres, voy a estar bastante incómoda con Romina y Dani, pero tampoco le puedo decir que no. Pongo unos adornos de 'Feliz Cumpleaños' en la pared. Los pongo concienzudamente de manera que no se vean desde la puerta, si no que se vean cuando entras al salón. Ya está. Todo perfecto. Me sobra tiempo para una ducha rápida, desayunar y dirigirme al plató junto con Juange, que hoy también va pronto para preparar la sorpresa de Dani en el programa. Hablamos un poco del tema hasta que llegamos al pasillo de los camerinos y yo me paro en el de Dani. Llamo a la puerta, y no contesta nadie. Abro, pero está vacío. Todavía no habrá llegado. Decido enviarle un mensaje.
"Dani, cuando llegues búscame en mi camerino. Tenemos que hablar sobre el mensaje de antes, y también sobre lo de Romina. Me tienes que contar todo lo que paso antes de que os acostárais."

Pasan un par de horas, estoy en mi camerino. No han querido mi ayuda para la sorpresa de Dani, me han mandado a leerme el guión, a mí y a todos los que salimos en el programa de hoy. Todavía no ha llegado, acabo de ir a su camerino pero nada. Entonces alguien entra. ¿Dani? No...
-Anna te espero en cinco minutos en maquillaje.- Dice Miriam, la maquilladora.
-Voy.- Le digo antes de que cierre la puerta. Acabo la página que me estaba leyendo y me dirijo hacia allí. Me ha dado tiempo a leerme tres veces el guión, y a los demás a preparar la sorpresa. Estando en maquillaje me suena el móvil. Es un mensaje, será Dani.- Tengo que ir al baño, ahora vengo.- Pongo esa excusa y me meto en el baño para leer el sms. Todavía no lo he abierto cuando entran Romina y Mónica... ¿Están hablando de mí? No, no puede ser...
-¿Qué dices, Romi? ¿Se lo tragó?
-Sí cuquita, se quedó embobada. Que pena que fuera mentira... me habría gustado tanto acostarme con Dani...
-Inténtalo, a lo mejor tienes la oportunidad.
-¿Tú crees? Bueno en la cena de hoy le pediré que me lleve a casa y a ver si tengo la oportunidad.- Mierda. Pienso. La he cagado con el mensaje de Dani. Espero a que salgan y abro el mensaje, para no hacer ruido. 
"¿Que he hecho qué? ¿De qué me hablas? Lo del mensaje ya te lo explicaré, estoy a punto de llegar, pero lo de Romina es mentira... Como odio que se invente esas cosas."
La he cagado, he creído a Romina y ahora la he cagado. Dani no estará a gusto en la cena. Todo por mi culpa. Si ya lo dijo Dani, a ella ni caso, que siempre se está inventando cosas... Ralladas, ralladas y más ralladas hasta después de la hora de comer, cuando veo a Dani.
-¡Cuqui! ¡Felicidades!.- Salto encima de Dani por detrás y le doy un beso en la mejilla.
-Muchas gracias. Tenemos diez minutos, ¿Te cuento lo de antes?.- Sonríe, con una sonrisa un poco falsa, pero al menos no está muy triste. Me cuenta que estaba un poco mal por que a su hermano se le había quemado la casa, y mañana a primera hora tenía que ir a León, pero tampoco es algo muy importante, solo se ha quemado un poco la habitación, pero todo está bien. Luego hablamos de lo de Romina... eso ya es un tema más... ¿Peliagudo? Sí...

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