Una vez ya en antena va todo perfecto. En cuanto sacan la tarta abrazo por detrás a Dani y le dejo un beso en la mejilla mientras él la contempla. Lleva una banderita de León justo en el centro sobre el dibujo con su nombre. Es toda granate y azul oscuro, los colores del barça. Está muy contento, se lo noto. En el ranking le volvemos a cantar cumpleaños feliz, y ahí sí que salimos los cuatro, ya que cuando le sacamos la tarta Romina estaba volviendo de acabar un reportaje para el próximo programa.
¡Todo listo! ¿Yo? Perfecta. Llevo un vestido de encaje rojo, rojo pasión. Es de palabra de honor, ajustado hasta la cintura y más suelto a partir de ese punto, donde he colocado un cinturón ancho negro, a juego con los tacones. Unos tacones negros, altos, abiertos por delante con una especie de lazo en la parte delantera. Como maquillaje llevo sombra de ojos negra, poca, la necesaria como para resaltar mis ojos, y los labios rojo, iguales que el vestido. Un recogido hacia el lado derecho que hace que mi pelo caiga a modo de cascada. Todo es perfecto... Bueno, más bien no todo. Romina está aquí. No es que me caiga mal, pero tampoco me cae bien. A parte de mentirme solo para creerse mejor y para reírse de mí, fastidia también mucho a Dani, y eso a mi no me hace ni pizca de gracia. Ella también va muy guapa, la verdad, aunque va de un verde apagado, y ese color no le favorece mucho. Es un vestido más largo que el mío, muy escotado y bastante ceñido. ¡Al menos también está mi papá Flo! Se ha puesto una camiseta negra y unos pantalones vaqueros. Propio de él.
Las nueve y dieciséis minutos. Dani pasará a por mí a las nueve y media. Le he dicho que podríamos ir a cenar para celebrar su cumple. No se imagina nada, de eso estoy segura, por que ya hasta me había enseñado el menú de un restaurante donde podríamos ir.
Flo y Romina están en el salón hablando. Flo me ha pedido una Coca-Cola, aunque Romi no quiere nada. Se la llevo, me da las gracias, él como siempre tan amable. Me siento en el sofá y a Romina se le antoja una Coca-Cola. ¿Casualidad? Ni de broma... ¡Siempre está igual! Le traigo la Coca-Cola para la señorita y en cuanto me siento suena el timbre.
-¿Lo hacen adrede o qué?.- Se ríen de mis quejas mientras me dirigo al telefonillo. Es Dani.- Me estoy arreglando, sube.-Dejo la puerta abierta y les digo a Romina y a Flo que se escondan. Me uno a ellos, apago la luz y escuchamos atentamente como sube las escaleras, entra y enciende la luz.
-¿Anna? ¿Estás ahí?.- Está extrañado. Cuento hasta tres con los dedos para salir los tres a la vez y sorprenderle. Uno, dos y...
-¡Sorpresa Dani!.-Dice Romina adelantándose a nosotros y saliendo de detrás del sofá.
-La odio.- Le digo a Flo susurrando. Parece que me escucha, porque pone una cara de comprensión, que la verdad es que me sorprendió porque Flo la quiere mucho, ¿no? Bueno eso creía antes, pero cada vez estoy más segura de que tiene la misma opinión que yo.
-¡Sorpresa!.- Gritamos saliendo Flo y yo de detrás del sofá.
-¡Muchisimas gracias!.- Le da dos besos a Romina, un fuerte abrazo a Flo, y después se dirige a mí.- Muchas gracias cuqui, de verdad. Gracias por currártelo tanto.- Me da un abrazo fuerte y me deja un beso en el cuello. Un beso dulce y cariñoso que me encanta.
-Bueno Anna no tiene todo el merito, nosotros la hemos ayudado.- Dice Romina con esa falsedad que la caracteriza tanto.
-No hagas caso a Romina este trabajo lo a hecho todo Annita, ella sola.- Dice Flo. Es genial.
-Gracias.- Sonríe.- Estáis muy guapos los tres.
-Muchas gracias Dani, tú también estás especialmente guapo.- Ya saltó Romina como siempre creyéndose mejor que nadie.
-Si Dani esta muy guapo.- Digo yo imitando un poco su voz. Reímos todos menos Romina, a la que no le hace gracia y cambia de tema. Sabe que no pinta nada aquí, está muy excluida del grupo.
-Dani, ¿has visto que chulo esto que te ha preparado…Anna?.- ¿De veras la cuesta decirlo? Es... Es... asquerosa... y me quedo corta.
-Venga vamos a sentarnos que se en fría la cena.- Dice Flo que parece que me lee el pensamiento. Nos sentamos a la mesa e intentamos disfrutar un poco de todo aunque con Romina es difícil. Lo pasamos bien, no como lo que yo me imaginaba pero tampoco está nada mal. Se van todos, Romina quería que Dani la llevara, pero el se negó, se ofreció a ayudarme a recoger, y yo con tal de estar con él no me voy a negar.
-Gracias por ayudarme cari.- Le digo a Dani ya en mi casa.
-De nada.- Se acerca a mí, está muy cerca de mis labios. Noto su respiración. Sonríe. Quiero besarle, tengo muchas ganas, pero se separa.- ¿Seguimos?
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